La educación es más que números
Por Sahiba Chopra, colaboradora invitada
Sahiba Chopra, de 17 años, cursa el último año de la escuela secundaria Walt Whitman en Bethesda, Maryland, adonde llegó hace poco de Nueva Delhi, India.
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Crecí en India, pero vine a vivir a los Estados Unidos en mayo de 2005. En el verano de 2006, mi hermana Siya y yo regresamos a Nueva Deli por dos meses para enseñar matemáticas, inglés y ciencias ambientales a alumnos de segundo, tercero y quinto grado de una escuela denominada "Deepalaya" (i) . El lema de la escuela es "fomentar la autosuficiencia". En ella se busca brindar una educación de calidad a los niños de las comunidades social y económicamente marginadas. Esa meta fue precisamente lo que más nos impresionó a mí y mi hermana.
Dos semanas después de incorporarnos a Deepalaya, el director nos
pidió que dedicáramos un cierto tiempo a un grupo de alumnos
de tercer grado que estaban atrasados con respecto al resto de la clase.
Con gran alegría vimos que los niños mejoraron su rendimiento
en inglés y matemáticas. Los alumnos de Deepalaya tienen
un gran deseo de aprender sobre el mundo y su entorno. Entre ellos se
encuentra B.K Singh, un niño de ocho años, que quiere ser
un superhéroe para proteger a los necesitados. Su padre conduce
un tricitaxi y gana alrededor de 20 dólares al día. Su madre
es ama de casa. Además, B.K. tiene una hermana menor, por lo tanto,
el salario de su padre debe alcanzar para el sustento de cuatro personas.
Deepalaya proporciona a alumnos como B.K., un ambiente estimulante de
aprendizaje que les lleva a aspirar a una vida sin privaciones. Fue muy
gratificante ver el progreso de B.K. durante esas cinco semanas. Al principio
le costaba leer y escribir en inglés, pero después mejoró
considerablemente su lectura y le fue muy bien en los exámenes
de ortografía.
Establecimos muy buenas relaciones con nuestros alumnos, así como
con aquellos con los que charlamos durante las horas del almuerzo. ¡Sin
embargo, los alumnos no fueron los únicos que aprendieron durante
estos dos meses en Deepalaya! Nosotras también aprendimos mucho
de ellos. Aprendimos que la enseñanza brinda muchas satisfacciones
desde el punto de vista espiritual, que la vida es lo que uno hace de
ella y que la educación es un derecho inalienable. Sin embargo,
la lección más importante que aprendimos es que la educación
no puede medirse únicamente en términos de números.
También se trata de aprender ciertos valores y desafiar el status
quo, se trata de aspiración y ambición. Al enseñar
a los niños y ver las situaciones desde el punto de vista de los
docentes y de los alumnos, comprendimos que una educación completa
exige una vida bien equilibrada —precisamente lo que promueve Deepalaya
.
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Los estudiantes de Deepalaya tienen una clase diaria de música y de educación física. La escuela también organiza varios actos, tales como la celebración del Día Anual, donde los niños participan con gran entusiasmo.
Me siento orgullosa de haber enseñado allí. No sólo
me ayudó a comprender mejor los desafíos que enfrentan aquellas
personas que no han tenido muchas oportunidades de educación, sino
que pude ver con qué esperanza y coraje miran hacia el futuro.
Siya y yo les prometimos a los maestros y a los alumnos de Deepalaya que
volveríamos en el verano de 2007. Esperamos con gran ansiedad que
llegue ese momento para ver cómo progresaron nuestros alumnos,
para enseñarles y aprender más sobre la vida y para ampliar
nuestra definición de educación.
¡Participa !
No es necesario que viajes a Nueva Deli para provocar un cambio en tu
vida o en la vida de demás. Mira lo que están haciendo algunas
organizaciones no gubernamentales por la educación. Ayuda a un
amigo que tiene dificultades para hacer sus tareas escolares, establece
un club de lectores, organiza una campaña de donación de
libros, conviértete en tutor, haz correr la voz — escribe
a la junta directiva de tu escuela, a los líderes comunitarios
y a los representantes para recalcarles la importancia de una educación
de calidad.
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