El tratamiento del SIDA es un compromiso para toda la vida

29 de noviembre de 2006– Desde que se registraron las dos primeras muertes en California a mediados de 1981, el SIDA se ha propagado en forma inexorable por todo el planeta, acabando con la vida de más de 25 millones de personas y convirtiéndose en una de las amenazas más graves que enfrenta el desarrollo en nuestra época.

Según las últimas cifras publicadas por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), más de 38 millones de personas viven con el VIH a nivel mundial y cuatro millones se contagian cada año. Por otra parte, el SIDA afecta cada vez más a las mujeres jóvenes, quienes disponen de pocos medios para protegerse, y representan la mayoría de los nuevos casos de infecciones en muchos países.

No obstante, los datos actualizados del ONUSIDA revelan que se han logrado ciertos avances largamente esperados en el tratamiento.

Avances logrados

Hoy día, es mayor el número de enfermos con acceso a medicamentos antirretrovirales que pueden prolongar sus vidas por décadas. En 2001, sólo 240.000 enfermos de los países de bajo y mediano ingreso podían conseguir estos medicamentos; en 2006, ese número aumentó a 1,6 millones.

En África al sur del Sahara, a pesar de los sistemas de salud deficientes y de la escasez de personal médico capacitado, más de un millón de personas con SIDA están recibiendo tratamiento — diez veces más que a fines de 2003. Además, han disminuido bastante los precios de los antirretrovirales y se consiguen con más facilidad, incluso los genéricos que son más baratos.

Sin embargo, la propagación de la epidemia ha planteado otro reto. La Dra. Debrework Zewdie, directora del Programa mundial de lucha contra el VIH/SIDA del Banco Mundial, nos comenta: “Poner a los enfermos de SIDA bajo un tratamiento que podría salvarles la vida es un compromiso que puede prologarse por décadas. No podemos decir 'hoy sí, mañana no'. No podemos permitir que los gobiernos y los donantes pongan a los enfermos bajo tratamiento y los abandonen a los pocos años argumentando que no disponen de fondos para seguir adelante con este programa. Estoy muy preocupada ante esa perspectiva”.

Un tratamiento durable

Pero la Dra. Zewdie no es la única preocupada. Numerosos especialistas eminentes en el tratamiento del SIDA de todo el mundo se unieron a ella en una conferencia programada para coincidir con el Día Mundial del SIDA que se celebra el 1 de diciembre. Tanto la jornada como la conferencia buscan subrayar la necesidad urgente de elaborar estrategias de prevención y tratamiento eficaces contra el VIH para todas las comunidades.

La conferencia, copatrocinada por la OMS, el ONUSIDA y el Banco Mundial, bajo el tema "Sustaining Treatment Costs – Who Will Pay?" ("Sustentar los costos del tratamiento. ¿Quién va a pagar?), tiene el propósito de explorar la forma de hacer frente a los costos cada vez mayores.

El alza de los costos plantea un gran reto para los países en desarrollo que gastan anualmente menos de 10 dólares por persona en el cuidado de la salud. En consecuencia, la capacidad de los países pobres y de ingreso mediano de costear los programas de tratamiento antirretroviral destinados a los enfermos de SIDA dependerá más que nada del éxito que tengan en la prevención de nuevas infecciones.

Signos de vida

El hecho de que 1,6 millones de enfermos de SIDA continúen con vida gracias al tratamiento antirretroviral constituye un especie de éxito triunfal luego de haber pasado años pensando que los países pobres jamás iban a disponer de la pericia médica y de los fondos necesarios para un programa de tratamiento antirretroviral. Tailandia y Brasil han demostrado que es posible universalizar el acceso al tratamiento.

Por ejemplo, gracias a las iniciativas de tratamiento que adoptó Brasil en 1996, se han prevenido más de 60.000 nuevos casos de SIDA y 90.000 muertes a causa del VIH en ese país. En mayo de este año, Tailandia tenía alrededor de 78.000 pacientes con SIDA bajo tratamiento — más del 90% de los enfermos que lo necesitan.

Según un informe reciente del Banco, el éxito de Tailandia se debe a lo siguiente:

  • campañas de prevención sumamente efectivas,
  • una vasta red de hospitales de distrito y clínicas rurales con capacidad para proporcionar un tratamiento generalizado,
  • una sólida comunidad de organizaciones no gubernamentales que trabajan en estrecha colaboración con el gobierno para el lanzamiento del programa ampliado de tratamiento antirretroviral y
  • la decidida participación de las propias personas que viven con el VIH/SIDA.

"El programa tailandés de terapia antirretroviral sirve de modelo para aquellos países en desarrollo que están buscando una forma de proporcionar este tratamiento a pacientes con una infección avanzada", afirma Ana Revenga, coautora del informe sobre Tailandia y economista principal del Banco Mundial para el Departamento de Asia oriental y el Pacífico, quien presentó su trabajo en la conferencia de esta semana.

Peligros que acechan el progreso

Si bien es cierto que más de 20 países de ingreso bajo y mediano ofrecen tratamiento a más del 50% de los ciudadanos que lo necesitan, existen problemas concretos a resolver antes de que más países se embarquen en programas de tratamiento para las personas que viven con el SIDA.

Es necesario que los países y los donantes obtengan resultados en forma continua si se pretende mantener la atención del público sobre el SIDA como una prioridad absoluta de acción a nivel nacional y mundial.

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¿Qué dijeron otros? Más

Kevin De Cock, director del departamento del VIH/SIDA de la Organización Mundial de la Salud, que copatrocina la conferencia que se realiza esta semana en el Banco, piensa que el mayor obstáculo para expandir los servicios de tratamiento universal es “la fragilidad de los sistemas de salud, en particular, los recursos humanos, la infraestructura física, la capacidad de los laboratorios, los sistemas de adquisición y suministro, la gestión fiscal y todo el complejo de servicios clínicos y de salud pública necesarios para manejar y prestar los servicios”.

De Cock enfatiza asimismo la necesidad de tratar unos 800.000 niños menores de 15 años que viven con el SIDA, la mayoría de ellos en África. Los niños representan aproximadamente el 14% de las muertes por SIDA, pero sólo un 6% de ellos se beneficia con la terapia antirretroviral en los países de ingreso bajo y mediano.

"Llegamos a la conclusión de que los niños han sido olvidados en la universalización del tratamiento”.

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