Afganistán: salida del conflicto y escolarización

Desde que comenzó la reconstrucción en Afganistán hace dos años, se han inscrito más niños de lo previsto en la escuela primaria. ¡Más de 5 millones de alumnos! No obstante, se inscriben más varones que mujeres.

La tradición dicta que las niñas no asistan a la escuela. Esa actitud está cambiando poco a poco, pero todavía las niñas tienen que superar toda clase de obstáculos para poder recibir una educación.

Pueden lastimarse o ser secuestradas camino a la escuela

La presencia de las fuerzas nacionales de seguridad o de policías es limitada fuera de Kabul, la capital de Afganistán. "Todavía hay jefes militares locales y milicias en muchas partes del país", nos cuenta Habibullah Wajdi, especialista en educación del Banco Mundial en Afganistán.

"Los padres temen que sus hijas puedan ser secuestradas camino a la escuela", comenta Wajdi, a lo cual agrega, "Todavía se queman tiendas y edificios escolares, hay explosiones en las proximidades de las escuelas y se amenaza al personal docente femenino".

Prejuicio cultural generalizado contra la educación femenina

La educación de las niñas es mucho más aceptada entre la población urbana que la rural.

"El islamismo tradicional adoptaba una postura muy conservadora con respecto a la educación de la mujer", dice Wajdi.

Incluso antes de los conflictos, no era frecuente que las niñas fueran a la escuela, excepto en ciertas ciudades. Hoy por hoy, las niñas constituyen del 35% al 58% de los estudiantes en ciudades tales como Herat y Kabul.

Pero en las zonas rurales, especialmente en el sur y el este, las niñas representan el 20% o menos del estudiantado. Estas cifras llegan a menos del 10% en los antiguos baluartes del talibán al sur de Afganistán.

Foto: Niña en la escuela

Las niñas constituyen el 35% de las matriculaciones escolares en Afganistán.

Falta de mujeres docentes

Si bien la mayoría de los docentes de Kabul son mujeres, no hay suficiente personal docente femenino en otras partes del país, lo cual tampoco favorece la asistencia de las niñas a la escuela.

"En la mayoría de las comunidades, la presencia de mujeres docentes es crucial para que los padres envíen a sus hijas a la escuela", dice Wajdi.

Falta de escuelas apropiadas

El tipo de edificio escolar también puede ser un factor decisivo para que una niña acuda a la escuela.

"En la región meridional, las comunidades exigen que las escuelas estén provistas de Purdah, es decir, un muro divisorio", explica Wajdi. De ese modo, las mujeres pueden estar separadas de los varones.

Con ayuda internacional, Afganistán está tratando de brindar alternativas, entre ellas, el establecimiento de escuelas en mezquitas y en casas particulares, tiendas con Purdah, al igual que nuevos edificios con instalaciones básicas.

Tareas domésticas

Con frecuencia, la pobreza es el único motivo por el que las niñas no van a la escuela. En las zonas rurales, las hijas mujeres tienen que ayudar a sus madres a cuidar a sus otros hermanos y hacer las tareas domésticas, comenta Wajdi. No les queda tiempo para ir a la escuela.

Cambio de actitudes a pesar de obstáculos

En términos generales, se puede decir que está cambiando la actitud de los padres con respecto a la educación de sus hijas. “Ahora es posible que las mujeres vayan a la universidad y se conviertan en doctoras — las familias entienden el valor de educar a todos sus hijos”, concluye Wajdi.

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