Migración, fuga de cerebros y remesas

Alrededor de 180 millones de personas viven fuera de su país natal. La migración internacional es causa y, a su vez, efecto de un mundo interconectado. La gente emigra por numerosos motivos, aunque casi siempre lo hace en búsqueda de una vida mejor para ellos y para sus familias.

Los emigrantes que no cuentan con suficientes recursos financieros, especialmente aquellos sin ningún nivel de especialización, tienden a trasladarse a países cercanos. Así vemos que la mayoría de los que emigran a los Estados Unidos y Canadá provienen de América Central y el Caribe, mientras que la mayoría de los que emigran a la Unión Europea proceden de Oriente Medio y Europa Oriental. Esta cercanía geográfica facilita que los inmigrantes permanezcan en estrecho contacto con las familias que dejaron atrás.

Fuga de cerebros

La gente se marcha de su país en búsqueda de oportunidades y de una vida mejor.

Su nivel educativo es variable, desde personas sin ninguna especialización en particular hasta técnicos y profesionales. No obstante, la emigración masiva de profesionales calificados puede acarrear graves consecuencias en los países que dejaron atrás porque sin una mano de obra calificada, es difícil que un país pobre se desarrolle y prospere.

Este fenómeno es tan común que hasta tiene un nombre: "fuga de cerebros".

Los "cerebros" se marchan en forma masiva de los países en desarrollo pequeños y pobres, según datos de un informe del Banco Mundial titulado "International Migration, Remittances and the Brain Drain", que se dio a conocer en octubre de 2005.

  • Más de la mitad de los egresados universitarios de América Central y del Caribe viven en el exterior.
  • En Haití y Jamaica, por ejemplo, 8 de 10 egresados universitarios viven fuera de su país.
  • En África al sur del Sahara, los trabajadores calificados conforman sólo el 4% de la mano de obra total, pero más del 40% de ellos emigran a países desarrollados.

El problema de la fuga de cerebros no es importante en los países con grandes poblaciones, porque aunque muchos profesionales se vayan, muchos otros se quedan y ayudan a mantener el equilibrio.

En China e India, por ejemplo, sólo del 3% al 5% de los egresados universitarios viven en el exterior. Lo mismo sucede en Brasil, Indonesia y la antigua Unión Soviética.

Cada vez resulta más importante entender la llamada "fuga de cerebros" para la investigación del desarrollo. Los investigadores también están tratando de averiguar qué clase de trabajo consiguen estos inmigrantes en sus países de destino. ¿Encuentran un trabajo acorde con sus destrezas y conocimientos?

El informe International Migration, Remittances and the Brain Drain revela que los emigrantes calificados que llegan a los Estados Unidos no encuentran con frecuencia un trabajo acorde con su nivel de educación. En general, es más probable que los emigrantes de América Latina y de Europa Oriental, con niveles similares de educación, terminen realizando trabajos no calificados en los Estados Unidos, que los emigrantes de Asia, Oriente Medio y África al sur del Sahara.

Sin embargo, los emigrantes procedentes de India y el Reino Unido tienen más posibilidades de conseguir un trabajo en el que puedan aplicar sus talentos y conocimientos. Una de las principales razones es el idioma. Los emigrantes con nivel universitario procedentes de India y el Reino Unido que llegan a los Estados Unidos tienen la gran ventaja de hablar inglés.

Remesas

La mayoría de los inmigrantes envían dinero a su país de origen para ayudar a los familiares que se quedaron en casa.

Según el Banco Mundial, el total de remesas (el dinero que los inmigrantes envían a sus familias) llegó a US$305.000 millones en 2008.

El informe Perspectivas económicas mundiales 2006 del Banco Mundial centró su atención en la inmigración y las remesas y explicó cómo este dinero ayuda a las familias a salir de la pobreza. Por ejemplo:

  • Según un estudio, las remesas que reciben los hogares filipinos reducen el trabajo infantil, aumentan la escolarización y las horas de trabajo independiente e incrementan la cantidad de personas que inician negocios que requieren de importante capital inicial.
  • En Guatemala, las remesas representan más de la mitad del ingreso del 10% más pobre de la población. En lugar de destinarlo a alimentos u otros bienes, estas familias usan el dinero para educar a sus hijos y mejorar la atención de salud y las viviendas.

Sin embargo, el estudio encontró una excepción: los inmigrantes provenientes de zonas rurales de México. Según investigaciones realizadas en el marco del informe, los jóvenes de entre 16 y 18 años de hogares con algún emigrante tienen menor nivel de educación que sus pares de familias sin emigrantes.

El estudio concluye que esta excepción se debe a la situación especial de los trabajadores rurales migrantes de México y el mercado laboral estadounidense: su bajo nivel de educación les permite acceder sólo a trabajos no calificados en Estados Unidos, sin importar si han estudiado un año más en la escuela o no. De modo que los habitantes rurales de México que piensan emigrar a Estados Unidos no tienen incentivo alguno para invertir en su propia educación.

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