El efecto devastador de la sobreexplotación pesquera
En los últimos 50 años, ha desaparecido cerca del 90% de la población de bacalaos, atunes y meros
Un cuarto de las principales pesquerías marinas del mundo están sobreexplotadas y el 40% se explotan al máximo.
Se calcula que el peso total de los peces (biomasa) que habitan en las aguas costeras de Asia es entre el 8% y el 12% del que había hace un siglo.
En Asia meridional, el 88% de los arrecifes coralinos se ven amenazados por la acción del ser humano.
El inminente colapso de las pesquerías amenaza la fuente alimenticia más importante de 250 millones de seres humanos.
Océanos vacíos: Evitemos la crisis mundial de la pesca
Las pesquerías corren peligro a nivel mundial.
Los barcos pesqueros recogen más pescado que nunca gracias a los avances tecnológicos, la explosión demográfica en las costas, los subsidios otorgados a las flotas pesqueras por los países desarrollados y la creciente demanda de productos pesqueros se han conjugado para crear un problema que ha adquirido proporciones mundiales — la sobreexplotación pesquera, comenta John Virdin, consultor especializado en asuntos ambientales del Banco Mundial.
Un 25% de las principales pesquerías del mundo están sobreexplotadas, y no sería raro que se extinguieran las siguientes especies:
- Budión Napoleón, un pez de los arrecifes coralinos
- Merluza negra
- Merluza atlántica
- Tiburón peregrino
- Tiburón ballena
Se estima que otro 40% de las pesquerías están totalmente explotadas y que el 20% de los peces de agua dulce se han extinguido, corren peligro de extinción o son considerados vulnerables. Además, la supervivencia de numerosas especies, incluso de los mamíferos marinos, las tortugas, las aves marinas y los invertebrados, está amenazada por la pesca, la pérdida del hábitat y la contaminación.
El dilema de la pesca comercial
La mayor parte de la pesca se realiza en aguas controladas por países de bajo y mediano ingreso, donde los barcos de los países desarrollados pescan en grandes cantidades gracias a los subsidios que estos países proporcionan al sector pesquero, los cuales alcanzan hasta los 20.000 millones de dólares anuales.
Las flotas comerciales no son las únicas amenazas para los recursos marinos. También se ha cuadruplicado el número de pescadores de los países en desarrollo que se dedican, sobre todo, a la pesca artesanal en pequeña escala, como un medio de buscar alimento o de ganarse la vida.
El aumento constante de las flotas pesqueras se traduce en una disminución constante de las pesquerías. Los pescadores tratan de mantener sus tasas de captura a toda costa. En realidad, la captura de los pescados más populares comenzó a mermar a partir de 1988. Se calcula que en los últimos 50 años, ha desaparecido el 90% de los bacalaos, atunes, róbalos y tiburones.
La desaparición de los grandes peces obliga a los pescadores a "pescar más abajo en la cadena alimentaria" a fin de mantener sus redes llenas. Sin un esfuerzo concertado por parte de la comunidad mundial, el daño a la salud de los océanos y de los principales canales y ríos navegables del planeta será irreversible. Los países en desarrollo serán los más afectados, ya que dependen en gran medida de las exportaciones de pescado como fuente de ingreso de divisas, y sus 30 millones de indigentes — los más pobres del mundo — se empobrecerán aún más.
Soluciones sostenibles
Los países en desarrollo tienen ante sí el gran desafío de crear estrategias que les permitan controlar quiénes realizan actividades pesqueras en sus aguas, con qué frecuencia, qué cantidad pueden pescar por vez y qué cargos o tarifas deben pagar.
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Un elemento clave de todo plan de acción es obtener apoyo a nivel nacional para lo siguiente:
- Limitar la captura a niveles sostenibles
- Repoblar las especies cuando sea necesario
- Proteger las zonas de desove
- Encontrar otros modos de subsistencia para los pescadores
Ha llegado la hora de actuar
Pero no hay que perder las esperanzas, todavía estamos a tiempo de revertir la crisis. Los últimos datos científicos sugieren que si actuamos ahora, mediante métodos y estrategias que ya han demostrado su efectividad en otros lugares, podríamos recuperar, al menos en parte, la mayoría de los ecosistemas amenazados. Es también posible que en 10 años, se puedan comenzar a incrementar las capturas si se reduce ahora la pesca a un nivel sostenible.
Es esencial que la industria pesquera mundial sea sostenible para proteger los ingresos de algunas de las personas más pobres del mundo, así como para preservar las flotas pesqueras en los países desarrollados.
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