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Para entender la crisis financiera mundial

4 de junio de 2009 — La crisis financiera comenzó con el colapso de muchas de las instituciones financieras más grandes del mundo, y poco a poco se extendió por todo el planeta. Los países, ricos y pobres por igual, están sintiendo su impacto en todos los ámbitos.

La crisis económica actual perjudica seriamente muchos aspectos de la vida y el sustento de la gente —el empleo, los precios de los alimentos, las tasas de interés y las remesas que mandan los migrantes a sus familias. Para superar esta situación, los gobiernos de las naciones más ricas recurren a distintas medidas para reactivar sus economías. El Fondo Monetario Internacional (FMI) dice que se trata de la recesión más grave desde la Segunda Guerra Mundial, y pronostica una disminución del crecimiento de las economía mundial del 1,3% en 2009 (i).

Según el FMI, el problema surgió como consecuencia de un falso sentido de seguridad tras un largo período del gran crecimiento, bajas tasas de interés y volatilidad. La mala política también tuvo una enorme influencia, en particular, en las siguientes tres áreas:

  • Regulación financiera —que no estaba preparada para detectar los riesgos y defectos existentes.
  • Políticas macroeconómicas —que no tomaron en cuenta la acumulación de riesgos en el sistema financiero y los mercados inmobiliarios.
  • Buen gobierno mundial —la falta de cooperación entre los expertos y los principales responsables de la formulación de políticas impidió que se detectaran sus primeros indicios; es imperioso que se produzca una globalización sostenible e inclusiva.

¿Cómo afecta la crisis los esfuerzos de la lucha contra pobreza?

Aunque comenzó en las economías avanzadas, la crisis ya golpea duramente a los países en desarrollo. Como resultado de la crisis financiera y alimentaria, se redujo el ritmo de reducción de la pobreza, amenazando el primer Objetivo de desarrollo del milenio (ODM) de reducir a la mitad la pobreza extrema para 2015. La recesión se siente en todos los sectores. Estas son las previsiones para 2009:

  • Las remesas de los trabajadores migrantes a sus familias se reducirán a US$290.000 millones, frente a los US$305.000 millones enviados el año pasado.
  • El crecimiento del producto interno bruto (PIB) de los países en desarrollo caerá al 4,5%, frente al 7,9% registrado en 2007.
  • Otros 90 millones de personas quedarán sumidas en la pobreza extrema y se verán obligadas a vivir con menos de US$1,25 al día.
  • La cifra de personas con hambre crónica superará los 1.000 millones.
  • De continuar la crisis, podrían morir de 1,4 a 2,8 millones de bebés por año entre 2009 y 2015.
  • El comercio global se contraerá por primera vez desde 1982.
Enfoque

“Mientras que en Londres, Washington y París se debate si se deben dar o no bonificaciones a los ejecutivos, en algunas partes de África, Asia meridional y América Latina, el gran dilema es si se consiguen o no alimentos. Los países en desarrollo y sus habitantes se encuentran en peligro debido a la crisis actual. Pero ellos también pueden ser una parte clave de la solución”.
—Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial

¿Qué se está haciendo al respecto?

Los dirigentes y los responsables de formular políticas han reconocido que el problema tiene carácter mundial y que, por ello, exige una solución en la que intervengan todos los países.

En la cumbre del Grupo de los Veinte (G-20) celebrada en abril de 2009, se acordó destinar US$100.000 millones en financiamiento adicional a través de varios bancos multilaterales de desarrollo (BMD).

El Banco Mundial ha propuesto que las naciones industrializadas se comprometan a contribuir con al menos el 0,7% de sus paquetes de reactivación económica a un fondo mundial contra la vulnerabilidad para ayudar a los países en desarrollo.

Por su parte, nuestra institución se focaliza en tres sectores prioritarios: Programas de protección social para los más vulnerables, inversiones en infraestructura, así como apoyo a las pequeñas y medianas empresas y al microfinanciamiento.

Si bien la responsabilidad de restaurar el crecimiento mundial recae en gran parte en los países ricos, las naciones emergentes y en desarrollo tienen un papel importante que desempeñar para mejorar sus perspectivas de crecimiento, mantener la estabilidad macroeconómica y fortalecer el sistema financiero internacional.
Entérate más sobre lo que hacen el Banco Mundial y sus asociados.

¿Qué puedo hacer yo?

¡No pierdas el optimismo! En realidad, no es fácil porque todas las noticias son muy desalentadoras, pero lo importante es aprender de esta experiencia para evitar que se repita, y ayudar a que mejoren las cosas.

Esta crisis nos ha enseñado que en el mundo actual, las fallas de los sistemas financieros pueden tener enormes consecuencias macroeconómicas. En consecuencia, tenemos que comprender y abordar estos defectos del mejor modo posible. A nivel personal, debes que tratar de entender y mantenerte al tanto de todo lo que pasa a tu alrededor.

También es importante que estudies un poco sobre finanzas: aprender a manejar bien el dinero, ahorrar y gastar con prudencia. Casi todos nosotros creemos que precisamos mucho más de lo que realmente necesitamos, así que sería una buena idea diferenciar entre la necesidad y el deseo —cuáles son en realidad nuestras necesidades y cuánto de lo que tenemos (o pensamos que deberíamos tener) es superfluo.

Puedes hacer donaciones a proyectos de desarrollo en sitios como Kiva.org o GlobalGiving.

Si buscas más ideas sobre otros modos de ayudar, visita la sección ¿Qué puedo hacer yo? en la reseña temática sobre el Desarrollo.

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