La planificación familiar es aún un desafío para muchas mujeres pobres

17 de julio de 2008— Durante los últimos 30 años, las tasas de natalidad han venido disminuyendo ininterrumpidamente en todo el planeta, pero los niveles de fecundidad y el ritmo de disminución varían ampliamente de un país a otro y dentro de cada país, de acuerdo con un nuevo informe del Banco Mundial.

Hoy, en la mayoría de los países las mujeres tienen en promedio un máximo de tres hijos.

Sin embargo, en 35 de los países más pobres del mundo, las tasas de natalidad siguen siendo elevadas, con un promedio de más de cinco hijos por madre. De estos países, 31 están situados en África al sur del Sahara y los restantes son: Timor-Leste, Afganistán, Djibouti y Yemen. Además, estos mismos países tienen bajos niveles de educación, altas tasas de mortalidad y pobreza extrema.

El 11 de julio del presente año, al conmemorarse el Día Mundial de la Población, se reafirma el derecho y la posibilidad de planificar el inicio de una familia y determinar con libertad y responsabilidad el número de hijos que se desea tener así como el momento de su llegada al mundo.

Muchas mujeres pobres, sin embargo, no tienen la posibilidad de planificar su familia. Según el informe del Banco Mundial tituladoFertility Regulation Behaviors and Their Costs (Conductas relativas a la regulación de la fecundidad y sus costos), en los países en desarrollo se registran anualmente 51 millones de embarazos no deseados en mujeres que carecen de medios anticonceptivos.

“Permitir que la mujer tenga acceso a medios anticonceptivos modernos y medidas de planificación familiar también contribuye a impulsar el crecimiento económico y reduce las altas tasas de natalidad que están profundamente ligadas a la pobreza endémica, las deficiencias en materia de educación y el elevado número de muertes maternas e infantiles”, dijo Joy Phumaphi, vicepresidenta de Desarrollo Humano del Banco Mundial y ex ministra de Salud de Botswana.

La educación y las oportunidades económicas también son importantes

Phumaphi señala que, para reducir las tasas de natalidad, no sólo se necesitan mejores programas de salud, también es preciso mejorar la educación de las niñas, dar a la mujer iguales oportunidades económicas y sacar de la pobreza a las familias.

Sadia Chowdhury, coautora del nuevo informe y especialista superior en salud reproductiva e infantil del Banco Mundial, afirma que la posibilidad de recibir educación —aunque sólo sea a nivel de escuela primaria— es una buena variable predictiva de baja fecundidad.

“Para reducir las tasas de natalidad en el largo plazo, es tan importante promover la educación de las niñas y las mujeres como promover el control de la natalidad y la planificación familiar”, señala Chowdhury.

La salud y los embarazos en la adolescencia

De acuerdo con el informe, aunque los embarazos en la adolescencia conllevan un mayor riesgo de complicaciones obstétricas, las adolescentes no suelen recibir atención prenatal, por lo cual la probabilidad de que fallezcan durante el parto es dos veces superior a la de las mujeres de más de 20 años.

Los datos también indican que cuando la distancia entre un embarazo y otro es inferior a 15 meses, el riesgo de que la madre fallezca se duplica con creces. Los niños que nacen tres años después de un nacimiento anterior son más sanos en el momento de nacer y tienen más probabilidades de sobrevivir.

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