¡El saneamiento importa!

21 de marzo de 2008—El saneamiento e higiene adecuados —baños limpios, fácil acceso a agua potable, eliminación apropiada de aguas residuales— son necesidades básicas para la salud y para muchos otros aspectos de la vida.

No obstante, alrededor de 2.600 millones de personas, entre ellas 980 millones de niños, carecen de acceso a instalaciones básicas de saneamiento, es decir, no disponen de baños adecuados.

Cada año, cerca de 1,7 millones de personas, en su mayoría niños, mueren debido a un saneamiento e higiene deficientes y a la falta de acceso a agua potable. Las malas condiciones sanitarias facilitan la propagación de enfermedades como diarrea, disentería, cólera y fiebre tifoidea. La diarrea es una de las principales causas de muerte en el mundo entre niños menores de cinco años.

Todo esto significa que el acceso al agua potable y al saneamiento es crucial para que todos estemos sanos y saludables. Ése es precisamente uno de los objetivos de desarrollo del milenio.

“El saneamiento es un pilar de la salud pública”, expresó la Dra. Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud.

Aunque más de 1.000 millones de personas han obtenido acceso a instalaciones sanitarias en los últimos 14 años, eso no es suficiente. De mantenerse las tendencias actuales, 2.400 millones de personas seguirán careciendo de instalaciones sanitarias básicas para 2015, según la OMS.

Como siempre, los niños pagarán gran parte del precio de esa carencia con enfermedades, falta de educación escolar, desnutrición y pobreza.

Algunas escuelas carecen de instalaciones sanitarias

La provisión de buenas instalaciones sanitarias —inodoros y lavamanos adecuados— puede contribuir a aumentar la asistencia escolar, según se indica en el sitio de Saneamiento en las escuelas (i).

En la mayoría de los países en desarrollo, las condiciones sanitarias e higiénicas de las escuelas son pésimas. Los baños, si tienen la suerte de contar con ellos, suelen estar sucios o no funcionan. A veces ni siquiera hay un lugar para lavarse las manos.

Los estudiantes no quieren utilizar estas instalaciones, prefieren abstenerse de ir al baño. En algunos casos, hay baños nuevos y limpios, pero no se pueden utilizar porque falta agua. Otras veces, los maestros cierran los baños para su uso exclusivo ya que no existen instalaciones separadas para ellos.

Si existieran instalaciones sanitarias en buen funcionamiento —inodoros y lavamanos limpios—los estudiantes se enfermarían con menos frecuencia y faltarían menos a la escuela. Eso aumentaría las probabilidades de que un número mayor de niños siga sus estudios y termine la escuela.

Baños para niñas

Además de que los baños estén limpios y funcionen bien, es importante que las niñas cuenten con instalaciones sanitarias separadas para ellas.

Sin embargo, en algunos casos resulta muy costoso construir estas instalaciones. En aquellas escuelas que no tienen baños separados para niñas, es común que los padres se nieguen a mandarlas a la escuela por razones culturales y de seguridad. Suele ocurrir que las niñas pasen el día entero sin ir al baño.

En consecuencia, una vez que las niñas llegan a la pubertad y comienzan a menstruar, prefieren no ir a la escuela que ver invadida su privacidad.

Esto significa que una niña faltará unos cuatro días por mes a la escuela. Esas ausencias se suman y dificultan que las niñas se mantengan al día con sus tareas escolares, propiciando el abandono de los estudios.

Muchas veces las niñas no quieren utilizar los baños que están ubicados en lugares lejanos y eso aumenta el riesgo de ser molestadas, por lo tanto, los baños para niñas deben estar cerca del edificio de la escuela. Sin embargo, en algunas culturas, es inaceptable que las niñas sean vistas yendo al baño, lo cual complica la ubicación de estas instalaciones.

Lavado de manos —un hábito esencial

Cuando los estudiantes carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, es imposible que practiquen una buena higiene, como lavarse las manos después de ir al baño, facilitando así la propagación de enfermedades.

Lavarse las manos con jabón es una de las maneras más eficaces de prevenir la propagación de enfermedades, según el Manual de lavado de manos del Banco Mundial (pdf).

No obstante, pocas personas en el mundo se lavan las manos con jabón —muchas se lavan las manos con agua después de ir al baño, pero muy pocas usan una solución detergente.

Aunque hay jabón en casi todas las casas del mundo, por lo general, se usa para bañarse y lavar la ropa, no para lavarse las manos.

Los estudios demuestran que la gente no utiliza jabón para lavarse las manos simplemente porque no tiene ese hábito.

Las escuelas y la educación pública en general pueden contribuir a convertir ese simple acto en un hábito.

Especialistas en la materia creen que el lavado de manos con jabón en los países en desarrollo podría salvar un millón de vidas al año (pdf).

^ arriba