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La radio cambió su mundo
De acuerdo con las proyecciones, hacia el año 2015, la mayoría de las grandes ciudades del mundo estarán en los países en desarrollo, muchas de ellas tendrán una población superior a los 5 millones. Mucha gente estará inmersa en la pobreza y es probable que muchos vivan en asentamientos ilegales.
Si observamos la vida de los barrios de tugurios de Río de Janeiro — conocidos como favelas —podremos darnos una idea de este problema cada vez mayor de la pobreza urbana.
En 1963, con apenas 20 años, Janice Perlman vivió tres meses en pueblos pesqueros y agrícolas del interior de Brasil. Como estudiante de antropología, se propuso descubrir cómo los jóvenes del lugar se formaban una opinión del mundo, y cuáles eran sus aspiraciones y valores en la vida.
Pero en estas aldeas aisladas, sin electricidad ni acceso a las carreteras, las ideas sobre la vida estaban en la cúspide del cambio. Unos meses antes de la visita de Janice, había llegado la radio de transistores.
"Era la primera vez que la gente escuchaba hablar sobre la vida más allá de los confines de su aldea", recuerda Janice, que ahora es consultora del Banco Mundial y profesora en el Departamento de Urbanización de la Universidad de Columbia.
Janice Perlman habla sobre la vida en las favelas Esta foto de Janice (izq.) con dos amigos fue tomada a mediados de los años sesenta.
Gran ciudad — grandes sueños
Janice volvió en 1969 con el fin de estudiar la migración urbana para su tesis doctoral, y más tarde publicó las conclusiones en "El mito de la marginalidad: Pobreza y política urbana en Río de Janeiro".
"Quería saber qué había sucedido con la gente que se fue a vivir a Río".
Janice vivió durante casi dos años en tres favelas, pasando seis meses en cada una. En cada asentamiento, entrevistó a 200 hombres y mujeres entre 16 y 65 años.
Las favelas son asentamientos que carecen de títulos de propiedad, planificación y reconocimiento, los cuales se han ido aglomerando alrededor de Río a medida que la gente llegaba a la ciudad en búsqueda de trabajo.
Los ocupantes de las favelas compartieron con entusiasmo sus historias. "Fue la primera vez que una persona le daba valor a sus experiencias en la vida, se sentaba con ellos para escucharlos y anotaba sus comentarios", comentó Janice.
Algunos cariocas tienen miedo a los habitantes de las favelas. "Hasta los taxistas se negaban a llevarme cerca de la entrada de las favelas", dice Janice. Pero las favelas eran seguras. "La mayoría de la gente ni siquiera cerraba la puerta con llave".
Integrarse a la ciudad
Los residentes de las favelas querían formar parte de la ciudad, pero en cambio, eran explotados económicamente, manipulados políticamente, marginados y estigmatizados cultural y socialmente.
Los precaristas habían querido permanecer en Río y estaban ansiosos por mejorar sus comunidades. Muchos de ellos eran obreros, carpinteros y albañiles que trabajan en obras de construcción en Río y contaban con los conocimientos necesarios para edificar infraestructura.
No obstante, entre 1970 y 1973, Brasil emprendió un programa masivo de desalojo de ocupantes ilegales. Más de 100.000 personas vieron destrozadas sus vidas al ser trasladadas a complejos habitacionales lejos de la ciudad.
Un antiguo líder de las favelas, con su familia, es entrevistado en las inmediaciones de Caxias.
Una vida marginada
Janice regresó a las favelas después de treinta años para ver qué había pasado con las personas que entrevistó en aquella ocasión.
Le llevó casi dos años ubicarlos y logró reunirse con cerca de la mitad de aquellas personas. Un tercio de ellos aún vivía en el mismo lugar, otro tercio había sido trasladado a complejos habitacionales, mientras que el tercio restante había logrado mudarse a barrios de clase obrera.
En esa ocasión, entrevistó a tres generaciones: a los hijos de aquella gente (que ahora tenían la misma edad que sus padres hace 30 años), a los nietos y a los bisnietos para saber qué había sido de sus vidas.
Progreso desigual
En términos generales, el progreso no ha sido igual para todos. Aunque ha mejorado la calidad de vida, no abundan las oportunidades y los precaristas continuaban siendo estigmatizados.
El analfabetismo ha desaparecido. Muchos niños han finalizado la escuela secundaria, pero el desempleo es alto, en parte, debido a que los empleos exigen más cualificaciones y en parte al estigma.
Según comenta Janice, "En una entrevista de trabajo, cuando les preguntan la dirección, por lo general, termina la entrevista, es decir, tienen que mentir o pierden el trabajo".
En los últimos 20 años, el narcotráfico se ha infiltrado en las favelas, provocando inseguridad. Ahora la gente vive atemorizada de perder la vida accidentalmente en un enfrentamiento entre pandillas rivales o entre la policía y los pandilleros.
Sin embargo, la gente continúa siendo optimista. "Sus ojos están llenos de esperanza. Al menos, la mitad de la gente dice que les ha ido mejor de lo pensaban".
Las favelas por dentro — ayer y hoy
Hace treinta años no había servicios públicos en estas comunidades y sus habitantes robaban la electricidad de la red de energía eléctrica de la ciudad.
"La electricidad pasaba a través de una pequeña cabina donde alguien tendía los cables y cobraba por enchufe. Si uno tenía cuatro enchufes en su pequeña choza, pagaba una tarifa única por cada enchufe que era más alta de lo que pagaba la clase media y la clase alta en su cuenta de electricidad", cuenta Janice.
Una tubería en la parte baja de la colina era su abastecimiento de agua. En vez de una red de alcantarillado, las aguas residuales bajaban por la colina y se acumulaban en los valles abiertos.
Hoy día, las favelas están mucho más "modernizadas" con casas de ladrillo con instalaciones sanitarias y electricidad. El suministro de energía eléctrica está a cargo de una empresa privada que se dio cuenta del gran mercado que constituían los 12 millones de residentes de las favelas, casi un tercio de la población carioca.
Abundan los reportajes de consumo. En la mayoría de las casas hay televisores, acondicionadores de aire, lavadoras y secadoras, al igual que otros electrodomésticos. Algunos hasta tienen computadoras y automóviles.
"Creo que gastan más de la cuenta en estas cosas porque el dinero que tienen no les alcanza para comprar una casa o un apartamento en la ciudad, ni siquiera para alquilar".
Mientras que hace una generación, los favelas eran sólo una escala en el camino hacia un destino mejor en la vida, hoy se han convertido en un destino en sí mismas.
Lecciones para el desarrollo
¡LO QUE PIENSAS! Cuéntanos lo que piensas. Comparte tus ideas y opiniones ¿Qué es importante y qué no lo es?
Debemos ser mucho más creativos en la forma de generar ingresos para la gente semicalificada por medio de cooperativas de trabajo, capacitación, microcréditos, proyectos de obras públicas - algo que incorpore a miles de personas a la población activa que hace algo bueno por la sociedad".
Otro desafío es crear fuentes de trabajo para los jóvenes que están terminando la escuela y a fin de que no caigan en el mundo de las drogas y las pandillas.
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